Branded Content: Vendiendo experiencias.

Contar historias, entretener y educar a sus consumidores son oportunidades que las marcas inteligentes saben aprovechar. El branded content abre la puerta de la creatividad para las marcas, dejando de lado la publicidad intrusiva, aburrida y sin valores agregados. No es una herramienta nueva, sin embargo, pocas marcas saben utilizarla de forma eficiente.
El branded content, utilizado bajo una estrategia publicitaria bien definida, aumenta el nivel de engagement y fidelización del usuario con la marca. ¿Cómo se logra? Generando contenido atractivo, novedoso, entretenido, informativo o educacional, y, que además, transmita de forma implícita los valores distintivos de la marca.
 Lo más importante en el branded content es el mensaje que la marca quiere transmitir, la historia que quiere contar. Hablar de sus ventajas de forma explícita queda en segundo plano. Lo que los consumidores quieren es vivir una experiencia, por eso, el branded content convierte el mensaje de la marca en “la experiencia”. He ahí la importancia de construir mensajes creativos, entretenidos y novedosos.
 Los consumidores no quieren saber cuál marca es más económica, deliciosa o saludable; ellos quieren vivir experiencias satisfactorias, escuchar y ver historias memorables que apelen a sus sentimientos y deseos. El branded content permite que el usuario asocie la experiencia con la marca, obteniendo así mayor recordación. A diferencia del product placement, el publicity y el patrocinio, el branded content es más natural, creíble, impactante y menos obvio.
Una de las ventajas del branded content es que puede utilizarse en diferentes formatos y medios; cada uno adecuado al tipo de marca, usuario y mensaje que se quiera comunicar. En la actualidad, el texto y el video ya no son las únicas opciones; las marcas han encontrado en la tecnología nuevos formatos, como las apps, juegos interactivos, entre otros.
 Marcas como Coca-Cola y Red Bull utilizan el branded content para aumentar la fidelización de sus consumidores; al pensar en Coca-Cola, recordamos las grandes historias de felicidad en las que la marca hace partícipes a los consumidores; y es imposible no pensar en Red Bull cuando vemos el video del hombre que saltó desde la estratósfera, una experiencia que la marca compartió en vivo con sus consumidores. En ambos casos, las historias reflejan los valores distintivos de las marcas: felicidad y riesgos, respectivamente.
 Al final, el consumidor recuerda la experiencia, asociándola directamente con la marca.

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